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sábado, 14 de abril de 2018

¿Cuándo decir adiós?


¿Cuál es el momento adecuado para despedirnos? ¿Cuándo el alma se rompe en mil pedazos y nos duelen espacios que ni siquiera sabíamos que existían, o cuando ya el hastío nos corroe el corazón y sentimos que si damos un paso más allá será con rabia más que con dolor?
¿Cuándo es el momento? No existe el momento adecuado, siempre habrá una razón para querer seguir en pie y no dejarnos caer derrotados, pero ¿existe realmente esa razón? ¿Existe el motivo? ¿Existe algo en verdad tan poderoso que tomemos como disculpa para seguir adelante?
Soltar, tantas veces, seguramente en nuestro inconsciente, hemos querido hacerlo, tantas veces hemos leído y escuchado que soltar es lo indicado pero ¿Cómo soltar algo que tienes tatuado en el alma y sin embargo jamás has tenido? ¿Cómo sueltas el amor que ni siquiera sabes realmente si existe? ¿Cómo sueltas algo que nunca te ha pertenecido, que solo tal vez ha sido una ilusión de la mente, del corazón o del alma? Ilusión, me gustó la descripción que algunos hacen de esa palabra, una simple esperanza, con o sin fundamento real, de lograr o de que suceda algo que se anhela y cuya consecución parece especialmente atractiva, pero ¿es atractiva o será que dentro de esa misma ilusión hemos magnificado lo que se anhela?
¿Cuándo decir adiós a algo que no se tiene? ¿Cómo decirle adiós, con qué palabras o hechos debemos despedirnos de algo qué suponemos se ha acabado pero que en realidad jamás ha existido? ¿Cómo decirle adiós a lo virtual cuando claramente sabemos que virtual es algo que  solamente existe de forma aparente y no es real? Hemos convertido lo virtual en aparentemente real por esa ilusión, esa esperanza que en realidad nunca tuvo fundamento y hoy buscamos la manera de hacer nuestra catarsis y poder continuar sin caer en lo mismo una y mil veces evitando que el dolor nos deje heridas tan profundas que ni logren convertirse en cicatrices.
No sé cuándo decir adiós, no se incluso si debo decir adiós o solo es una farsa de mi mente, un juego de mi imaginación, no sé si quiero decir adiós, solo sé que he encontrado espacios en mi ser que duelen y que no sabía que existían

sábado, 7 de abril de 2018

lluvia de invierno

Hoy llueve en mi ciudad, el cielo de color plomo quisiera venirse abajo, hace frío y se siente un silencio especial, diferente, un silencio que casi pudiera cortarse a navaja limpia.
¿Seré yo  o realmente mi ciudad está triste?
Cierro los ojos y siento como desde el fondo caen las gotas, frías, lentas, especialmente tristes. Hace tiempo no llovía pero de un tiempo para acá se notaba el presagio de la tormenta.
Es absurdo lo que somos capaces de hacernos a nosotros mismos. No somos ciegos, vemos las cosas con cierta anticipación y sin embargo nos quedamos petrificados sin tomar decisiones que aunque duelan, a la larga serán la medicina que cure todo el mal que nos causamos.
Pasará el tiempo, es invierno y seguirá cayendo la lluvia pero como siempre vendrá, si no el verano, una tibia primavera y aparecerán nuevas flores que con su aroma y color producirán sonrisas y la suave sensación de aquellos recuerdos que ya no dolerán porque las heridas habrán sanado aunque no se borren jamás las cicatrices